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Una zona fuertemente
afectada por el conflicto armado interno:
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Una población
traumatizada por el conflicto y un proceso de reconciliación todavía muy
frágil:
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Un reasentamiento
cíclico: Durante los últimos quince años, las comunidades
han pasado por fases sucesivas de reinstalaciones, acercándose cada
vez mas a sus condiciones originales de vida, proceso que genera todavía
la coexistencia en el área de situaciones de emergencia, rehabilitación
y desarrollo. Nuevas modalidades de vida se definieron y nuevas necesidades
aparecieron. El riesgo
de que surjan nuevos focos de conflicto:
Antiguas discordias agrarias y étnicas resurgen actualmente, exacerbadas
por las secuelas del enfrentamiento, que se vuelven focos potenciales
de nuevas tensiones si no reciben la atención adecuada.
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Un proceso
democrático todavía en construcción: La desmilitarización
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Por otra parte, el conflicto ha provocado una redistribución del poder en el ámbito local. Su expresión formal, el gobierno municipal, después de haber estado ocupado durante generaciones por una minoría ladina y urbana, o por los representantes de sus intereses, ha tenido que ser asumido, aunque de forma desordenada, por la población autóctona. A pesar de que se han dado experiencias alentadoras, como la aparición de comités cívicos, la tradicional ausencia de cultura democrática justifica un acompañamiento en la actual fase de aprendizaje para garantizar la expresión de la participación ciudadana y la confianza de la población en las nstituciones que la representan. En estas circunstancias, los Consejos de Desarrollo Municipales constituyen un canal de participación democrática particularmente idóneo, considerando los deseos de protagonismo de las comunidades y de sus expresiones organizadas, los esfuerzos recientes de las Unidades Técnicas Municipales, y la apertura de los alcaldes a dichos procesos de planeación concertada. |
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Una presencia
institucional con limitaciones:
A mediados de los años 80, una vez normalizadas las condiciones
de
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Una red de infraestructuras
y servicios básicos en progresión pero todavía deficiente:
Con el proceso de paz, se
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Una problemática
productiva compleja y variada:
La principal característica de la zona es su diversidad de biotopos, a la cual corresponde una semejante diversidad de potenciales económicos y productivos. En las tierras altas predomina la agricultura de subsistencia. El conflicto mermó los niveles de productividad de las actividades tradicionalmente extensivas: desaparecieron los rebaños de ovinos y bovinos, los frutales, cayó el nivel de la única cosecha de maíz que permite esta zona fría y los movimientos internos de los pobladores les obligó a enfrentar nuevas condiciones de producción (cambios de área, concentración estratégica del hábitat, etc.). La actual fase de recuperación productiva se ve dificultada por la siempre creciente presión demográfica, la atomización de las propiedades agrícolas y el agotamiento de los suelos que provocan serios problemas de seguridad alimentaria y obligan a los campesinos a migrar para trabajar en las grandes plantaciones. Por otra parte, la falta de un centro de formación profesional impide a la población contar con alternativas a la condición de agricultor para generar los ingresos que necesita. Las tierras bajas y calientes, menos pobladas y menos explotadas, ofrecen oportunidades productivas mayores, incluyendo cultivos comerciales (café, cítricos, productos forestales...). Sin embargo, el impacto de la ocupación de estas zonas por desplazados internos demostró la fragilidad del ecosistema, llevando incluso a decretar ciertas partes como áreas protegidas. En este sentido las comunidades que están actualmente repoblando estas tierras no cuentan con la preparación necesaria para abordar esta nueva realidad. Finalmente, la valorización del importante potencial productivo esta limitada por la casi inexistencia de infraestructuras de acceso, almacenamiento y transformación. La presencia en el área de importantes fincas cafetaleras (San Francisco, La Perla) genera también una problemática particular, arrastrada por varias generaciones de obreros agrícolas. La falta de visión comunitaria, de expectativas a más largo plazo y los conflictos laborales caracterizan a este sector de población que esta, sin embargo, en vías de transformación: grupos importantes de trabajadores están saliendo de la finca San Francisco para crear nuevos asentamientos en el municipio de Cotzal. Desde tiempo atrás, esta zona tradicionalmente aislada y orientada a la autarquía se ha caracterizado por la extracción de recursos naturales y humanos. De ahí las actuales deficiencias estructurales del sistema interno de abastecimiento - producción -transformación - comercialización. De igual manera, la intensiva producción artesanal existente en el área (textil, cestería, cordelería...), principalmente elaborada por mujeres, esta infravalorada por el desconocimiento de los conceptos comerciales. Finalmente, existen potenciales turísticos considerables (ecosistema, cultura y tradiciones, arqueología) pero aun limitados por la deficiente infraestructura y la persistencia de una imagen de zona conflictiva. |
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Fuentes:
Texto: "Proyecto a favor de la rehabilitación y el autosostenimiento del Área
Ixil, departamento del Quiché” – GUA/B7-2120/IB/98/482, Unión Europea.
Ilustraciones: Jean-Marie Simon, Romano Martinis, Alfonso Gonzáles Pérez,
P. Huwart