L A   T O M A   D E   N E B A J


Toma de Nebaj

El domingo 21 de enero de 1979, el Ejército Guerrillero de los Pobres tomó el pueblo de Nebaj, del departamento del Quiché, en Guatemala. La importancia de este hecho estriba en que fue la manifestación más clara, hasta esa fecha, de la organización de indígenas, hombres y mujeres, en la lucha armada. Las campañas de Amnistía Internacional contra la represión habían dejado a un lado el movimiento popular que surge en Guatemala, especialmente en el campo, desenfocando así la situación del país, que no es la de una pasiva violación de los derechos humanos, sino la de una guerra cada vez más extendida, aunque no se libraban entonces en la ciudad capital y por esto no robaba los titulares de la prensa internacional. (...)

Nebaj

Nebaj se encuentra a 250 kilómetros de la ciudad de Guatemala y a cinco horas en automóvil a causa de los malos caminos. Descansa en un valle flanqueado por altas y tupidas montañas, los azules Cuchumatanes. Se abre hacia las planicies calientes del norte de El Quiché (Ixcán) por dos grandes ríos: El Xalbal y el Copón, afluentes del Chixoy o Usumacinta. El Usumacinta separa a Guatemala de México (Chiapas). Nebaj y los otros dos municipios de la zona, Chajul y Cotzal, pertenecen al área lingüística Ixil, la cual está rodeada por lenguas emparentadas, pero mutuamente ininteligibles, como son el mam, aguacateco, quiché, kekchí y pocomchí. Entre los tres municipios, suman 60,000 habitantes (92 por ciento, indígenas) que viven en los poblados urbanos y en multitud de aldeas y algunas fincas de café. Pero el poblado central de 4,500 habitantes (65 por ciento indígenas) es Nebaj. Es una pequeña ciudad, con el trazo cuadriculado de la colonia española.

El Corazón de la Explotación

El corazón de la explotación, en Nebaj, es el sistema de contratación. Dadas las malas carreteras y la escasez de tierra, es más rentable exportar mano de obra que productos agrícolas de cultivo intensivo. Los contratistas son ladinos (no indígenas), en su mayoría. Pagan un anticipo, que el trabajador deja en parte a su mujer antes de salir en camiones hacia las fincas de caña de azúcar, café y algodón de la costa y bocacosta sur del país, a 200 kilómetros de distancia. Gracias al anticipo, el cuadrillero -llamado así porque va en cuadrillas - se obliga a montar en el camión del contratista que le otorgó dicho anticipo. Pero, en los últimos años, la escasez de recursos ha forzado a muchos a escaparse con otro contratista. Como el juzgado no podía encarcelar a los deudores algunos contratistas instalan cárceles privadas en sus casas y se valieron de contubernios paralegales con las autoridades locales, como comisionados militares y Policía Nacional, para capturar a los deudores y castigarlos ellos mismos, a patadas o como sea. Los intentos comunitarios de organización, de las cooperativas y de la liga campesina, para quitarle trabajadores al sistema fomentando la producción y facilitando la comercialización, y las ayudas del terremoto (después del 4 de febrero de 1976) hostilizaron a los contratistas, que apodaron todo intento de organización con el sobrenombre peligroso de "comunismo" (...)

Inicios del EGP en la Zona


1982: los campesinos son masacrados

"El Ejército de los Pobres", como lo llama el indígena de la región, logró adeptos inicialmente por dos tipos de contactos. Primero, de las planicies calientes y selváticas del norte, donde el EGP ingresó su primera columna en 1972 (véase Mario Payeras, "Los días de la Selva", 1980). Los comerciantes ambulantes hicieron los contactos y llevaron la semilla de la guerrilla a Cotzal, donde aquella se afianzó después de que la familia Brol expulsó de la finca San Francisco (de café), a los trabajadores colonos, cuyos ranchos fueron quemados. (...)

Luego de Cotzal, fue muy fácil conectar con Nebaj, de modo que cuando el EGP dio el primer golpe sonado en la región ajusticiando al "Tigre del Ixcán" (Luis Arenas), miembro del MLN y dueño de la finca La Perla (1975), ya debe de haber habido organizada gente de Nebaj.

El segundo extremo de contactos fue la costa sur, donde el EGP venía trabajando y afilió a cuadrilleros de tierra fría (el altiplano).

Represión Atroz

La represión del Gobierno desencadenó toda su fuerza sobre Nebaj y Cotzal, desde principios de 1976, para erradicar ese pequeño ejército de pobres, aún naciente. La Policía Judicial, vestida de civil, secuestraba campesinos de noche, el Ejército ocupaba el pueblo y lo mantenía prácticamente sitiado, las montañas vecinas fueron bombardeadas, (por ejemplo, la del norte de Nebaj, en julio de 1977), la Policía Militar Ambulante golpeaba a mansalva al que juzgaba sospechoso, etc. Particularmente atroces fueron los años de 1976 y 1977. Hasta principios de 1978 eran cerca de 70 personas las que habían sido asesinadas o desaparecidas para siempre, sólo en Nebaj. Esto obligó a muchos de los habitantes, siempre indígenas a alzarse y subir a vivir con sus mujeres e hijos en la montaña tupida, donde se escondieron varios cientos, muchos de los cuales aparecían en las listas de los orejas (soplones) del pueblo para ser eliminados. Todos ellos engrosaron las filas de los alzados. La situación se convirtió entonces en una verdadera guerra del indígena contra "el ejército de los ricos" y contra los ladinos locales, poderosos en la contratación y en la política, que guiaban la represión a nivel local. La lucha de clases se reforzó por la discriminación étnica y se convirtió, gracias a la represión del Ejército del Gobierno, en lucha armada. Las armas debieron venir de fuera de la zona y luego, en la misma, se recuperaron algunas. (...)

Actuación Militar del EGP y Respuesta del Ejército

1984: los campesinos deben organizarse en patrullas de autodefensa.

El año 1978, el EGP comenzó a hacerse presente militarmente en Nebaj. El ajusticiamiento del Luis Arenas, en 1975, había afectado a los ladinos pudientes de Nebaj y había traído la represión sobre el pueblo, pero no había significado una presencia del EGP en Nebaj mismo, pues la finca La Perla se encuentra a un día de camino. La población de Nebaj, de las aldeas y del poblado mismo, se preguntaba dónde estaban "esos escondidos", "esos guerrilleros", que no actuaban y por culpa de los cuales tenían que sufrir. (...)

Previo a la Toma de Nebaj

Desde agosto de 1978. la situación había calmado un poco en Nebaj. A principios de 1979, corrieron rumores de que el EGP iba a actuar de alguna forma. Muchos se preguntaban cuando mostraría y bajaría de la montaña. Había mucho trasiego de armas durante la noche. Se oían los ladridos de perros en las aldeas y se veían grupos de unos doce focos a las tres de la madrugada. (...)

El año de 1979 fue de una actividad política armada muy grande por parte del EGP en la zona. El primer acto fue la toma de Nebaj, el domingo 21 de enero. A las 6 a.m. en punto, entraron en carrera como cien guerrilleros, la mayor parte indígenas, uniformados de verde olivo, por diversos puntos del pueblo, y luego, adentro de éste, se dividieron en grupos de diez o doce. Algunos cuidaron las salidas de la carretera a Santa Cruz de El Quiché y a Chajul - Cotzal y las tres veredas principales que comunican con las aldeas, mientras que otros se fueron a tomar diversos puntos estratégicos, como la Policía
Nacional, la Policía de Hacienda, Correos, el Centro de Salud (por si contaban con radio), Bomberos Voluntarios (también por sí había radio) y las casas de unos cinco contratistas.

Entre tanto, otros comandos, mejor armados, algunos de los cuales parece que no tenían elementos de Nebaj, cuidaron la garganta de los Cuchumatanes, por donde podía llegar el Ejército desde Santa Cruz del Quiché, como solía suceder casi cada semana, y la bifurcación de la carretera de Cotzal y Chajul, por donde podían pasar tropas de Juil.

Se Muestran y Convocan al Mitin

En el momento de dividirse, comenzaron a gritar, "Somos del EGP, no tengan miedo, somos del EGP", y, como a los veinte minutos, un grupo circuló por el pueblo en un pickup, con los altoparlantes de la Municipalidad, invitando, en castellano y en Ixil, a la gente, para que acudiera al mercado, cerca de la plaza, para el mitin. "No tengan, miedo somos del EGP" decían. La gente, en efecto, perdió el miedo, al darse cuenta de que no era el Ejército, sino, más aún, eran de los suyos, que en su lengua animaban a todos a asistir al mitin. (...)

Asaltos de Puntos Estratégicos dentro de Nebaj

Entre tanto, los ocho o nueve elementos de la Policía de Hacienda se rindieron, pues los asaltaron sorpresivamente. El EGP recuperó las armas y llevó a los policías al mercado, para recriminarlos públicamente por las mordidas que castigan duramente a la población en la vigilancia rural del aguardiente clandestino.

Los elementos de la Policía Nacional se resistieron. El jefe era de los que se iba con los contratistas, a las entradas de los caminos, a capturar a los que debían dinero. No quiso abrir y se armó un combate de casi dos horas.

"Salgan, no les queremos hacer nada somos del EGP", les gritaban con las bocinas. "Los queremos llevar a la plaza. No los queremos matar, no queremos que haya heridos, no queremos que haya muertos, no venimos a matar a la gente del pueblo, ni a ustedes", les decían para que salieran. Por fin, el jefe se escondió en el tapanco de la amplia casa -de toda una manzana- donde estaban acuartelados, y el otro se rindió.

A don Enrique Brol, uno de los dueños de la finca San Francisco, lo fueron a buscar también, como a otros contratistas, a su casa. Se presentaron como soldados de la finca. Mientras la sirvienta les fue a preparar café, él mismo les abrió. Entró una guerrillera, que lo abrazó para ver si tenía armas. Don Enrique pidió auxilio a gritos a su hijo y se echó para adelante, con el deseo de escaparse. Entonces, ella le disparó, no para matarlo, pero el tiro fue mortal. No lo querían matar, sólo querían llevarlo al mitin, para exponerle públicamente sus actos de explotación. El hijo salió en calzoncillos, y se lo llevaron al mercado. En esa casa, había muy buen armamento de cacería. Don Enrique tenía una pistola francesa de 80 balas que se convertía en ametralladora, y era su orgullo. A todo el pueblo se la había enseñado. Pero ametralladoras sólo en su finca había.

Cada uno de estos asaltos a casas sirvieron para que la gente se amontonara en numero como de doscientos y se fuera al mitin con el capturado atrayendo a más personas por la calle.

Asimismo cayó un comando del EGP en la pensión. Nebaj es un pueblo muy visitado por turistas jóvenes, de apariencia hippy. Había como veinte. Los despertaron, los levantaron y les pidieron su documentación, para llevarlos al mitin. Había entre ellos uno de "esos como gringos, altos, que no hablaba bien el inglés, que aparecía a veces en la pensión, con armamento especial, con un uniforme especial, rarísimo, que dice que son judíos, según lo han comentado ellos con gringos de la pensión." El instructor israelita, aparentemente no reconocido como tal por el EGP, les decía en inglés al grupo de turistas: "No se preocupen, este es un ataque de las guerrillas; pero no tengan pena, porque no nos vienen a matar, porque si no, ya estaríamos muertos. Seguramente quieren hacer un mitin... no se asusten no corran, muévanse con naturalidad. Dense cuenta que esta gente no es práctica en armas. Fíjense, por ejemplo. cómo toma el arma ese que va delante de nosotros. Yo estoy activo en el Ejército de Israel, y yo entiendo mucho de armas y entiendo de comandos...". Esto lo contaron después los turistas de la pensión. El israelita, en cambio, se retiró en el primer bus de línea, a mediodía, hacia Santa Cruz del Quiché, después que los guerrilleros se despidieron.

Mitin, Discursos

El mitin se llevó a cabo en el mercado cerrado. Comenzó a las 8:15 a.m. Había dos o tres mil personas. El EGP conmemoraba el aniversario de la ocupación de Nebaj por el Ejército, hacía un año.

Hubo cuatro discursos principales. El primero, del que aparecía ser el comandante de la operación, un campesino no indígena de pelo largo, que se lo recogía debajo de la gorra. Habló, en español, de la presencia del EGP en toda Guatemala y de su objetivo que es liberarla un día. Explicó que no era la intención matar a Enrique Brol, única victima de la toma.

El segundo fue el de un indígena de Nebaj, también joven. Hacía como seis años, antes de alzarse, había sido atacado por las autoridades ladinas y por los contratistas, por haber colaborado en la fundación de una cooperativa y una liga campesina. Era un líder comunitario, no político, muy fuerte. La Policía Judicial lo había buscado en enero de 1976, pero no lo encontró y, a cambio, se llevó al tío, que era presidente de la Acción Católica -la organización religiosa más numerosa, junto con las cofradías. El tío nunca apareció. Al mes secuestró el Ejército al suegro, ya anciano (70 años), el cual también desapareció para siempre, después de haber sido torturado salvajemente, según testigos de la enfermería de la zona militar de Santa Cruz del Quiché. Entonces, él se llevó a toda su familia a la montaña, incluso a la madre, viuda, que también había sido torturada. Se rumoreaba que él estaba muerto, pero ese día apareció con su esposa, también guerrillera. Toda esta historia era pública en Nebaj.

Habló de la lucha de clases y de la situación del indio, en Ixil y un poco en español. Recordó que "los viejos saben cómo era el pueblo antes. Nosotros teníamos tierra. La gente tenía comida, cuando no habían contratistas. Ustedes saben cómo nosotros hemos ido perdiendo todos los terrenos por familias poderosas, como de don Enrique, que esta aquí. Ustedes saben como vivimos, que a veces tenemos tortilla para comer, a veces ni tenemos tortilla: a veces pasamos meses comiendo tortillas con chirmol mientras que otros, dentro del pueblo, no por su trabajo, sino por su fuerza de robar, viven y comen todo lo que tienen y están gastando todo el dinero y cuando se hacen ricos se van del pueblo". (...)

La tercera en hablar fue una mujer indígena. Recordó la vida de las mujeres y cómo los ladinos habían abusado de ellas. Mencionó a varios, como Enrique Brol, que compraban mujeres y tenían muchos hijos de ellas, que luego no alimentaban. Por eso, el pueblo se tenía que unir para buscar su liberación. En este sentido parece que habló también el cuarto orador, que fue una mujer también.

Dispersión


1983: las casas estan destruídas.

Después del mitin, la gente se disgregó. Todavía se tuvieron minimitines frente a las casas y tiendas de algunos contratistas. El EGP abrió los almacenes, pero no repartieron la mercancía al pueblo, ni tocaron el dinero. No eran como el Ejército. Sólo tomaron para sí algunas botas, machetes y especialmente grandes cajas de baterías, necesarias para la intensa vida nocturna que llevan.

Repartieron un manifiesto en el que se amenazaban cuatro o cinco personas, contratistas y políticos que sirven de enlace al Ejército y que han pasado listas para secuestros con el fin de que cambiarán de vida.

París, Octubre de 1981.

 


Fuente:
Texto: Revista Polémica, #3, pp 37-43. Enero-Febrero 1982..

Ilustraciones: Jean-Marie Simon


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