H I S T O R I A   D E   L A   R E G I O N   I X I L
La Preconquista:

Las tradiciones orales Ixiles se remontan a los tiempos en que se pensaba que la gente de la primera creación había construido las pirámides cuyas ruinas adornan el paisaje.

Pintura Clásica Tardía encontrada en Nebaj.

Aquellas primeras personas estaban dotadas de grandes poderes mágicos que le permitían "arrojar" las piedras en orden, para construir sus casas, que aparecían resistir la destrucción mucho más tiempo que las casas de hoy. Se consideraban iguales a Dios, actitud que molestó a Kub'aal, el dios supremo que trató entonces de destruir la primera población, enviando enfermedades, fuego y agua; pero después de enterarse de sus planes, aquellos hombres fuertes contraatacaron.

Hicieron hondas (iqa'l) y subieron a la cumbre de las montañas, y en la cumbre de las más altas construyeron sus propias casas, y desde allí vieron llegar la enfermedad y dispararon contra ella, la amedrentaron, la persiguieron, no la dejaron acercarse y la enfermedad se alejó.

También sobrevivieron al fuego, enviado como un torrente de lava, ocultándose dentro de cavernas, ríos y pozos. Y por último sobrevivieron a la enorme inundación que fue el último castigo. Un hombre, rico, poseedor de una casa, trepó a la parte superior de la casa y casi alcanzó el cielo.

Kub'aal quedó impresionado por los recursos de los sobrevivientes y pidió al dios del viento que les llevara a su presencia. Les dio nueva categoría y nuevas responsabilidades, asignándoles la tarea de vigilar directamente la nueva población que sería creada.

La siguiente creación fue la población actual, llamada "los hijos de Kub'aal". En este contexto, Kub'aal es el hijo menor del alto dios cuya creación de seres humanos inteligentes, de buena conducta, provocó la envidia de los hijos mayores, que sólo supieron crear culebras y ranas. Trataron de matar al hermano menor pero él sobrevivió a la prueba gracias a su ingenio, y los hermanos hostiles fueron expulsados a un lugar oscuro por el viejo Padre Kub'aal. Los mitos anteriores a la Conquista se han mezclado con motivos cristianos en este relato acerca del conflicto del creador Kub'aal a veces llamado Jesucristo, con sus perseguidores, sus hermanos mayores. Esta misma historia, sin las imágenes cristianas, aparece en el Popol Vuh.

Las pirámides de la región Ixil son en menor número y menos impresionantes que las de Tikal, Copán, u otros sitios de la cuenca del Usumacinta y de Yucatán, pero muestran que la región participó de la alta cultura maya. Esta larga tradicion es una de las razones que inicialmente nos atrajeron a la zona Ixil. Una de las pirámides de Nebaj, estudiada por Smith y Kidder (1951), reveló lo que podría ser la cubierta de un códice y se ha encontrado escritura jeroglífica en piezas de cerámica del lugar. En ciertos sitios de la región Ixil también se han encontrado canchas de juego de pelota y monumentos de piedra (estelas), que en otro tiempo estuvieron pintados.


Reconstitución del Sitio Arqueológico de Oncap


Los arqueólogos consideraron al principio que los Ixiles habían sido importantes intermediarios en el comercio entre el altiplano, al sur, y las bajas selvas lluviosas, al norte (Smith y Kidder, 1951), pero el trabajo posterior realizado por Smith y Kidder y por Adams (1969) y Bequelin (1969) ha mostrado que el comercio era mínimo, y que se limitó a la vida de las grandes ciudades clásicas de las tierras bajas. Al quedar abandonadas las ciudades, los Ixiles, aislados al norte por una zona despoblada y al sur por montañas y la profunda cañada de un río, parecen haber continuado la tradición clásica como una especie de enclave de retaguadia. Los cambios radicales del período postclásico, en dirección de la secularización y el militarismo, casi pasaron sin tocar a los Ixiles.

Es posible que este aislamiento se interrumpiera durante un tiempo. Por una breve mención que aparece en el Rabinal Achí (texto del altiplano maya, transcrito en el alfabeto occidental poco depués de la Conquista), tal parece que uno de los gobernantes quichés logró someter a los Ixiles, o exigirles tributo. Esta versión no se ha corroborado, ni hay verdaderas pruebas más que de una subyugación temporal posterior a esta incursión, si en realidad ocurrió.

Sea como fuere, el aislamiento de los Ixiles ha sido la razón de su Conservadurismo cultural y fue el conservadurismo de los Ixiles el que constituyó nuestra principal razón para elegirlos. Sin embargo, el aislamiento de los Ixiles no sólo fue característica precolombina. Continuaron relativamente aislados aun después de la Conquista Española.

La Posconquista

Después de que los Ixiles fueron conquistados por los españoles en 1530, sobrevino un período de treinta años durante el cual poco se hizo para consolidar la victoria. Aun con la llegada de misioneros al término de este período, la presencia española siguió siendo mucho más escasa que en otros lugares, pero los sacerdotes lograron efectuar una tranformación radical de la religión Ixil. No sólo contaban con el poderío militar, sino también con el poderío religioso. La victoria en la guerra era considerada como seña del favor sobrenatural y de dioses superiores, a los que habría sido imprudente no rendir culto.

Sin embargo, esta ventaja inicial quedó habilitada por las plagas. Las enfermedades y la perturbación llevadas por los conquistadores causaron una enorme baja de la población, que llegó a su punto mínimo en el segundo cuarto del siglo XVIII. Esta disminución coincidió con un alto de la rápida transculturación hacia el mundo hispánico. Para entonces, muchas de las viejas costumbres ya habían cambiado o se había perdido. Gran parte de esta pérdida probablemente ocurrió porque no había allí gente suficiente para cumplir con algunas de las funciones que representaban ritos especiales y dones esotéricos. Si consideramos una sociedad como poseedora de un fondo de ideas, mitos, cuentos populares y otras tradiciones, algunas de las cuales sólo se transmiten en las cabezas de especialistas, podemos ver cómo puede haber un punto crítico de la despoblación en que parte de esta información quedará perdida para siempre. Muchos elementos del fondo cultural acaso se perdieron más por causa de la grave despoblación que por las prohibiciones españolas, aunque ciertamente desempeñaron su parte después del primer período de cambio, bien pudo ser la reacción a las difundidas enfermedades: si la enfermedad era un castigo sobrenatural, entonces sería lógico asociar el disgusto divino con la presencia española. Pero esto, desde luego, sólo es una conjetura.

A partir de 1750, la población empezó a aumentar lentamente, pero la cultura Ixil se quedó rezagada tras los cambios que estaban ocurriendo entre los predominantes pueblos ladinos de Guatemala. Este atraso cultural existió también en muchas otras áreas. En enclaves aislados de la Mesoamérica actual podemos ver elementos de costumbres que se han mantenido siglos después de haber cambiado o desaparecido en otros lugares. Guatemala obtuvo su independencia de España en 1821, y los indígenas, junto con los españoles y la gente de sangre mezclada, se convirtieron en ciudadanos del país. Sacerdotes católicos siguieron visitando el área, pero eran muy pocos y no intentaron, al menos no con energía, mantener a los indígenas en el catolicismo ortodoxo. Por causa del aislamiento y de la autonomía de la región Ixil, los curas no se encontraron en posición de eliminar aquellos elementos de la antigua religión que aún subsitían. La autonomía Ixil fue consecuencia de la retirada del poder español, la guerra y el tumulto político de los primeros años de independencia. Aumentó gracias a favores especiales concedidos a los Ixiles por el presidente Barrios, como agradecimiento a la ayuda que le prestaron durante sus primeras actividades revolucionarias.

Por tanto, hasta el decenio de 1890, los Ixiles permanecieron casi completamente aislados de la vida nacional de Guatemala. Esta independencia y aislamiento permitieron la continuada supervivencia de aquellos rasgos culturales que les había llegado de una época anterior. Lincoln (1942) informó que, a finales del siglo pasado, los Ixiles estaban divididos en cuatro castas o estamentos: guerreros, sacerdotes, comerciantes y obreros. No hemos encontrado pruebas de tal división, pero ciertamente sí hay pruebas de una rica cultura a finales del siglo XIX. Los Ixiles pintaban elaborados murales en que describían los ritos efectuados en hogares y edificios públicos. También pintaban diseños en los techos de las iglesias. Muchos de los dibujos que pueden verse en el techo de la iglesia de Chajul y en las blusas tejidas por mujeres son figuras de animales. También colocaban figurillas de animales a lo largo de los bordes de los tejados, aunque esta práctica es hoy más rara que antes, y ningún Ixil interrogado por nosotros supo atribuirle un significado.


Instrumentos Tradicionales

Los Ixiles todavía empleaban instrumentos músicos aborígenes tambores de troncos y de concha de tortuga- en los dramas bailables y ceremonias del amanecer asociados a fechas importantes del calendario ritual de 260 días. También se tocaban, y aún hoy se tocan, trompetas, flautas, violines, guitarras y marimbas en las ceremonias religiosas.

Morteros y cohetes puntuaban las fases de un rito, se encendían velas y se quemaba incienso, se repartía bebidas y se fumaban cigarros puros ceremoniales, pero muchos Ixiles eran pudientes. Algunos de ellos eran comerciantes que recorrían grandes distancias; otros eran terratenientes.

Esta proliferación de artes y ceremonias equivalió a un breve florecimiento cultural, pero con pocas cosas nuevas.
El sincretismo de elementos culturales católicos y mayas se había realizado mucho antes, y ahora sólo se elaboraba sobre él. El conservadurismo de este florecimiento queda sugerido por su arte. Los murales muestran un notable parecido con una escena de alfarería precolombina (Bequelin, 1969), y las figuras pintadas en el techo de la iglesia de Chajul son muy similares a otros diseños de alfarería (Bequelin, 1969). (...)

El aislamiento Ixil no sobrevivió a los grandes cambios económicos que ocurrieron a finales del siglo XIX. La población Ixil no sólo había aumentado considerablemente, sino que al mismo tiempo hubo un aumento en la demanda de mano de obra en las plantaciones de café de elevación mediana. El café se había vuelto la parte dominante de la economía guatemalteca. Después, también el algodón desempeñaría un papel de importancia. Fue éste un periodo de grandes cambios y tensión para los Ixiles, por causa de las presiones producidas al contratar trabajadores, así como las presiones resultantes del aumento de población. Shas habla acerca del cambio:

Al principio no había ladinos en nuestro pueblo, pero poco a poco llegaron. Todos oyeron decir que nuestro lugar era bueno y, así, se vinieron. Algunos de los ixiles encontraron patrones, y algunos bebieron mucho. Los ladinos establecieron cantinas y contrataron marimbas. Así, poco a poco disminuyó la riqueza del pueblo Ixil. Aun los muchachos no hacían más que beber en las cantinas. Tenían la marimba tocando cada domingo y cada jueves... llegó gente, con los salarios que les habían dado sus patrones. Los patrones les daban dinero entonces, a veces mucho dinero, como mil pesos. Los Ixiles tomaban el dinero e iban a la cantina. Rodeaban a la marimba, bebían y gastaban el dinero.

Sí, el dinero desapareció. Y otra cosa, algunas de ellos se pelearon con sus esposas. Se pelearon con sus hermanos más jóvenes y sus hermanos mayores y fueron a la cárcel. Y todo su dinero se había ido; así pidieron más dinero a su patrón. El patrón los sacaba de la cárcel, y poco a poco quedaban endeudados con él. Algunos habían entregados sus tierras a su patrón como colateral, y así aumentaron sus posesiones. Sus parcelas eran baratas: 500 cuerdas valían 500 pesos. Así, mucha gente empezó a venir a vivir entre nosotros, pues oyeron decir que había tierras baratas a su disposición. Nuestros Ixiles vendieron sus tierras por culpa del ron, no por falta de alimento. ¿Cómo habría podido faltarles maíz?

Desde el comienzo del mercado del café, los Ixiles, como regla, han viajado frecuentemente.


Granos de Café

 El café necesita mano de obra durante la cosecha. La mayor parte del café crece en las estribaciones de la costa del Pacífico, a elevaciones que van de cerca de 300 a 1600 metros sobre el nivel del mar. Aunque también hay fincas cafeteleras cerca de las partes bajas de la zona Ixil, la gran mayoría de los trabajadores Ixiles fueron a la costa. El trabajo en las plantaciones estaba regulado por las estipulaciones del llamado Reglamento de Jornaleros, puesto en vigor en 1887, y revisado en 1894. Según esta ley, los trabajadores indígenas quedaban clasificados en tres grupos principales. El primero era el de los colonos, que podían encontrarse para vivir y trabajar en una plantación durante cuatro años consecutivos. A veces recibían una pequeña parcela de tierra, para su propio uso, además de su salario. Durante este tiempo no podían trabajar en otra parte, y aun al término de los cuatro años no podían irse hasta haber pagado todas sus deudas al patrón. Los trabajadores del segundo grupo, el de los jornaleros habilitados, no estaban obligados por ninguna clase de contrato temporal, pero habían recibido dinero o bienes del contratista y tenían que trabajar hasta pagar la deuda. Por último estaban los Jornaleros no habilitados, que no tenían un contrato temporal ni estaban en deuda, pero cumplían con todo contrato salarial en que se pusieran de acuerdo. Todos los trabajadores habían de llevar consigo una cartilla en que el patrón escribía el debe y el haber. Este era un sistema tiránico para los indígenas analfabetos, que no entendían lo que estaba escrito en sus cartillas; al hacerles contraer deudas mediante la venta de bebidas alcohólicas, este acuerdo se volvió particularmnente abusivo. Antes, el alcoholismo no se había contado entre los vicios Ixiles. Los indígenas bebían comiteco, bebida alcohólica sacada del maguey y más suave que el actual aguardiente de caña. Este último les fue llevado por los primeros contratistas ladinos, que establecieron y se adueñaron de su comercio (Lincoln, 1945, pp.58, 62, 64).

Estando Lincoln en Nebaj, contó un gran número de cantinas cuyo propósito básico era obligar a los indígenas a contraer deudas, para engancharlos. Si un indígena huía de una plantación, su patrón lo llevaba de vuelta, y su deuda aumentaba para cubrir los costos de la persecución. Era fácil que una persona contrajera deudas tan enormes que quedara virtualmente como esclava de por vida, y a menudo su esclavitud se extendía a sus hijos, depués de su muerte.

Este sistema de explotación fue abolido por decreto presidencial en 1934. Los indígenas agradecieron el cambio. La nueva ley abolió las deudas, pero al mismo tiempo exigió que el indígena no permaneciera ocioso. Si el indígena no trabajaba, segun la ley podía ser castigado por vagancia. Según esta ley, si un indígena no tenía comercio o profesión o no cultivaba una cantidad especificada de tierras, tendría que trabajar para otro durante cierto número de días al año, si labraba menos de diez cuerdas (5 mil metros cuadrados), debería trabajar para otros durante 150 días al año. si labraba más de 10 cuerdas, pero menos de cuatro manzanas (8 mil metros cuadrados) tendría que trabajar 100 días al año. Cada trabajador debía llevar un nuevo tipo de cartilla que contenía su identificación y todas las notas que garantizaban que quedaba exento de la ley contra la vagancia. Si no estaba exento, el libro había de contener anotaciones de los propietarios de las plantaciones, indicando el número de días trabajado en cada plantación. Si la cartilla de una persona no tení un número suficiente de días, podía ser arrojada a la cárcel, u obligada a trabajar sin ninguna compensación.

En 1933, otro decreto presidencial estatuyó que todos los hombres sanos de cuerpo trabajasen al menos dos semanas de cada año en los caminos públicos. Los que podían pagar un quetzal (equivalente a un dólar) por cada una de las dos semanas quedaban exentos de este requerimiento laboral; como los salarios eran muy bajos por entonces y el dinero escaseaba en la zona Ixil, según Shas la mayoría de los indígenas no tuvieron más remedio que trabajar en los caminos hasta que éstos quedaron terminados.

En 1944, un gobierno liberal con una nueva Constitución subió al poder en Guatemala, y quedaron abolidas tanto la ley conta la vagancia cuanto el decreto de trabajar en los caminos.


Guerrillera en las montañas Ixiles

Las vidas de los Ixiles habían estado contreñidas durante siglos por una larga serie de acuerdos políticos explotadores, como los que acabamos de describir. Durante el decenio de 1970, las condiciones de vida siguieron deteriorándose. La población de toda Guatemala aumentó, de poco menos de cinco millones a casi seis y medio millones durante las últimas décadas, en tanto que la nutrición adecuada había declinado. Empresas multinaciones, negocios locales y terratenientes ricos, sin sentir ya la necesidad de ser socialmente responsables por causa de un gobierno represivo, dejaron de pagar un salario digno o de ofrecer condiciones de vida decorosas. Las plantaciones algodoneras no daba seguridad adecuada a los trabajadores, en su uso irresponsable de pesticidas peligrosos. Aún más graves es la usurpación de las tierras de los indígenas. Todo intento de los indígenas por formar cooperativas es deliberadamente atacado por el gobierno. La oposición del gobierno militar a toda mejora de los indígenas en la zona ixcán (no lejos de la región Ixil) ha aislado económicamente a 11,556 indígenas, después de que habían emigrado a una zona remota y comprado tierras, mediante la ayuda de los misioneros Maryknoll, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional y la organización de distribución de tierras de Guatemala, la INTA (Vittengl, 1979).

En esta forma de explotación, la más reciente, grupos paramilitares guatemaltecos han invadido los poblados indígenas, sacado a los ixiles de sus casas durante la noche, los han golpeado frente a sus mujeres e hijos, y se los han llevado, sin que nunca se vuelva a saber de ellos. El 29 de mayo de 1978, más de cien indígenas kekchi que vivían cerca de la zona de lengua Ixil fueron muertos por las tropas guatemaltecas. Entre las víctimas hubo mujeres y niños. Aquellas familias habían acudido al poblado de Panzós para discutir sus derechos a las tierras que habían trabajado durante varías generaciones.

El pretexto para asesinar Ixiles, kekchis y otros indígenas fue que las víctimas eran guerrilleros o simpatizantes de los guerrilleros, o que habían iniciado violencia. En el caso de Panzós, se prepararon fosas dos días antes de la matanza (Amnistía Internacional, 1979). El verdadero motivo fue parte de un plan general de expropiación de tierras y fraccionamiento. Grupos paramilitares de derecha, formados por iniciativa de los consejeros militares norteamericanos en Guatemala (Amnistía Internacional, 1976) que estaban operando en la ciudad de Guatemala cuando nosotros estuvimos allí en 1967, han empezado a operar extensamente en la zona Ixil.


Ejército Guerrillero de los Pobres: operación en el área Ixil

Las tierras situadas al norte, particularmente las trabajadas por Chajul y Cotzal Ixiles, han aumentado de valor por ciertos planes de abrir caminos, de buscar petróleo y minerales, y por otras actividades económicas de intereses norteamericanos, Japoneses y otros extranjeros, así como guatemaltecos.  Se efectuaron ciertos reasentamientos de indígenas no Ixiles en algunas zonas Ixiles. De cuando en cuando operaban grupos guerrilleros en la zona, al principio con poca cooperación de los Ixiles que, salvo algunos de Nebaj, se encontraban entre los indígenas menos politizados de Guatemala (Colby y Van den Berghe, 1969). Sin embargo, lo que no lograron los guerrilleros lo están haciendo las actividades paramilitares, fomentando la causa de los guerrilleros al politizar a los Ixiles con sus tácticas represivas. No hace mucho tiempo, el pueblo de Nebaj estuvo en manos de un grupo guerrillero durante todo un día mientras ellos explicaban sus posiciones políticas, en un intento por ganarse las simpatías de los Ixiles. (...)


Fuente:
Texto: N. Colby, Benjamín, y Lore M. C. Colby. "El Contador De Los Días." Pub. Harvard University Press. D. F. 1981. P 41-49
Ilustraciones: T. Proskouriakoff, P. Huwart,


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