El 22 de junio del año 1,936, en represalia por haber encabezado un levantamiento popular contra la autoridad representando el gobierno central, 7 principales de la comunidad ixil fueron fusilados por el ejército guatemalteco en la plaza pública del pueblo de Santa María Nebaj. 70 años después, el Concejo Municipal de Nebaj emitió un acta municipal instituyendo el día 22 de junio como Día de la Dignidad Ixil.
Solidarizándonos con los organizadores de este evento, presentamos a nuestros lectores 4 textos relativos a los hechos ocurridos:
Comunicado difundido durante el evento conmemorativo formulado conjuntamente por "Mial K'aol Chajak", Escuela Normal Bilingüe Ixil (ENBI) y Asociación Ixhil "Mesoamérica", Fundación Maya (FUNDAMAYA).
Artículo de Edgar Ruano Najarro publicado en el Semanario de Prensa Libre no. 63 del 18 de Septiembre de 2005.
Extractos del manuscrito del antropólogo Stewart Lincoln redactado en 1941 incluido en la colección de microfilmes de la universidad de Chicago (texto original en inglés).
Texto del Acta Municipal del 22 de junio 2,006.
Muchas cosas ha vivido nuestro pueblo, unas buenas y otras malas. Hace 70 años hoy, 22 de junio, el día OXLAVAL KAO en el Calendario Maya de nuestras abuelas y abuelos, en 1,936, fusilaron a 7 principales, dirigentes o cabezas de nuestro pueblo.
Porque se hacían muchas cosas contra el Pueblo, muchos trabajos forzados por parte de los ladinos ricos contra nuestras abuelas y abuelos, muchos jornales en las fincas de la costa sur, trabajo forzado para abrir carreteras, llevar cargas y también cargar a los ricos, sus mujeres y sus hijos, día a día, sin descanso, todo era trabajo a la fuerza y sin pago.
Nuestro pueblo no tenía valor ni recibía ningún respeto por parte de los ricos durante esos años, llegaban a nuestras cosechas, las recogían y no pagaban. Capturaban a nuestra gente para mandarla a trabajar sin pago. Quienes reclamaban un pago los ricos lo metían de una vez en la cárcel.
A la fuerza llevaban a nuestra gente a las fincas de la costa sur. A veces solo llegaban los ricos a dejar unos centavos en la casa de la gente y la gente quedaba con deuda y tenía que ir a trabajar a las fincas de los patrones. Cuando regresaba nuestra gente de la costa, ya les decían los ricos que no había pagado sus deudas y que tenían que ir otra vez.
Cada día aumentaba el interés del dinero de los que obligaban a endeudar a la gente, por eso les quitaban sus tierras o sus casas a la gente, por el endeudamiento.

Comitiva encargada del acto conmemorativo
Se cansaron nuestras abuelas y abuelos por el trabajo forzado. Entonces nuestros dirigentes fueron a preguntar al Presidente porque había mucha injusticia, ellos buscaron solución. Pero no los recibieron ni los oyeron, ni el presidente ni los ladinos ricos aquí. Entonces se levantó el pueblo para buscar el bienestar o el bien común de la gente.
Porque el INTENDENTE no escuchó la demanda de la gente, la gente se enojó con él y se levantó contra él y en una concentración grande, la gente lo empujó, él cayó bajo la gente y sintió él que había perdido su autoridad, entonces pidió apoyo a Santa Cruz del Quiché. Al venir los refuerzos, buscaron y persiguieron a los dirigentes y autoridades, pues unos eran Regidores.
Cuando capturaron a los 7 PRINCIPALES, los encarcelaron, les prendieron candelas porque al terminar las candelas iban a ser fusilados.
Cuando eran las 10 de la mañana el 22 de junio, uno por uno los sacaron de la cárcel, y delante de toda la gente los fusilaron.
Cuando fusilaron a nuestros 7 Principales la gente huyó a las montañas a causa del miedo.
Porque ellos buscaron el bien para nuestra gente, los fusilaron. Por eso los recordamos ahora porque así han dicho nuestras abuelas y abuelos que tenemos que recordar siempre a nuestros muertos, porque ellos nos enseñaron el camino, porque ellos murieron defendiendo nuestro pueblo.
Ellos son: Lu’ Ch’ib’ (Pedro Guzmán), Xhaap Ak’ul (Sebastián Cedillo), Xhun Ijom (Juan Brito), Xhun (Juan Brito Brito), Teek Ach’ (Diego Cuchil), Lu’ (Pedro Cedillo), Vees (Vicente Guzmán).
Llamamos a todos los maestros y las maestras, los dirigentes, los líderes hombres y mujeres, las organizaciones, señoras y señores, para que todos los años recordemos a los 7 Principales porque ellos entregaron su vida, dejaron gran enseñanza para defender a nuestro pueblo, por eso tenemos que recordarlos.
Por Edgar Ruano Najarro
En agosto de 1968 arribó a Nebaj, Quiché, un jovencito capitalino recientemente graduado de Maestro de Educación Primaria Urbana. Llegaba a tomar posesión de una plaza de maestro en una remota aldea al norte de esa población. Para llegar a la aldea, en donde sería el primer profesor fijo, aquel joven tuvo que caminar cuatro leguas (según le dijeron el alcalde auxiliar y sus mayores, quienes fueron por él a Nebaj), pero se encontró que no había escuela. Por el momento, los habitantes de la aldea habían construido una galera con tablas y techo de palma, piso de tierra, sin bancos para los niños, quienes, además, en su mayoría no hablaban castellano.
Como la fiesta titular de Nebaj estaba cerca, después de unos días en su improvisada escuela, el joven caminó de regreso a Nebaj y allí conoció a los maestros de la escuela del pueblo, entre ellos a Noé Palacios Tello, veterano profesor, quien verdaderamente eral el intelectual del pueblo. Con sus propios recursos publicaba folletos, algunos pequeños libros, como un calendario ixil y quiché aparecido en 1966.
A partir de entonces, cada vez que el maestro “bajaba” a Nebaj y visitaba a sus colegas, no dejaba de hacerlo con don Noé Palacios con quien tenía largas conversaciones en las que el experimentado mentor lo aconsejaba sobre cómo conducirse con los niños ixiles y los padres de familia; le contaba, además, interesantísimas historias de Nebaj, de cómo se formaron las primeras fincas de café, las familias ladinas más antiguas, las costumbres de los ixiles, etcétera.

Inauguración del Monumento por los señores Tomás Raymundo, Principal, Virgilio G. Bernal Guzmán, Alcalde Municipal y Pablo Ceto, Coordinador de Fundamaya.
Pero, de todas, la historia que más impresionó al joven profesor fue una sobre el fusilamiento de seis hombres ixiles, jornaleros de las fincas cafetaleras y campesinos del lugar, quienes fueron ejecutados al pie del paredón trasero de la iglesia de Nebaj.
Don Noé narró cómo, amarrados, puestos en fila, los seis ixiles esperaban lo que iban a decidir las autoridades, en especial el Jefe Político del departamento, general Daniel Corado. Las esposas de los detenidos les llevaron tamalitos blancos y tortillas para el largo camino hacia la cabecera departamental, pues suponían que los llevarían a la cárcel de la guarnición militar de Santa Cruz y con lágrimas en los ojos se despedían de ellos, pues no sabían hasta cuándo los volverían a ver. Sin embargo, la caminata fue corta, de unos cuantos metros, hacia el paredón trasero de la iglesia.
Con el correr de los años, don Noé Palacios siguió haciendo estudios sobre el pueblo ixil, publicó algunos libros más, gestionó el instituto de educación básica para Nebaj y llevó a cabo innumerables actividades a favor de la educación de su pueblo. Murió hace algunas semanas con más de noventa años de edad.
Pero, la historia del fusilamiento de Nebaj, acaecido el 22 de junio de 1936, no se borró nunca de la memoria de aquel joven maestro. Muchos años después, tuvo noticias de la matanza en el libro que publicó en México el historiador Severo Martínez Peláez, titulado Motines de Indios. En ese libro, Martínez Peláez publicó un extracto de unas entrevistas que hizo a algunos testigos de los sucesos de aquel aciago mes de junio.
El señor Alcalde Municipal hace del conocimiento del Concejo Municipal que de parte de la Fundación Maya “FUNDAMAYA” siendo su Coordinador el señor Pablo Ceto, quien manifiesta que el día 22 de junio en curso, con la participación de diferentes instituciones ixhiles, se están organizando actividades con el objeto de conmemorar la muerte de SIETE PRINCIPALES IXHILES que fueron fusilados en la plaza pública el día 22 de junio de 1936 por la defensa de la dignidad en contra del trabajo forzado y abusos de poder del gobierno de turno, solicitando que como un acto de Recuperación de la Memoria Histórica se instituya este día como fecha importante en el calendario ixhil y que permita transmitir a las futuras generaciones este acto de dignidad.
CONSIDERANDO: Que es competencia del Concejo Municipal la iniciativa, deliberación de los asuntos de interés para el municipio. Así como la valorización, preservación y promoción de los aspectos culturales e históricos del municipio.
CONSIDERANDO: Que la recuperación de la Memoria Histórica es un elemento de enlace que debe ser transmitido a la generación presente y que debe perpetuarse en la memoria y la conciencia colectiva de las generaciones futuras. Que en este sentido el pueblo de Nebaj a lo largo de su historia ha dejado huellas indelebles. Se recuerda aquí el ejemplo de dignidad en que siete principales ixhiles la noche del día 21 de junio del año 1936 fueron capturados por haber manifestado su inconformidad con el Trabajo Forzado, la Ley de Contratación de Jornaleros, la Ley de Vialidad y la Ley de la Vagancia, quienes fueron fusilados en la mañana del día 22 de junio de 1936, en nuestro calendario maya “Oxlaval Kao”.
CONSIDERANDO: Que hoy se cumplen 70 años de este hecho de intolerancia y represión. Sin embargo ha quedado el ejemplo de estos principales que nunca debe olvidarse, y que ojalá nunca más se vuelva a repetir.
En memoria de estos hermanos y de todas las victimas del genocidio que ha vivido nuestro pueblo, el Honorable Concejo Municipal emite el siguiente ACUERDO MUNICIPAL:
Honrar la memoria de los SIETE PRINCIPALES siendo ellos Pedro Guzmán, Sebastián Cedillo, Juan Brito, Juan Brito Brito, Diego Cuchil, Pedro Cedillo y Vicente Guzmán, quienes fueron fusilados el día 22 de junio del año 1936. Instituyéndose este día como EL DIA DE LA DIGNIDAD IXHIL, recomendándose la colocación de una Placa Conmemorativa que perpetúe el Recuerdo de este día. Haciendo un llamado, a todos los sectores de nuestra comunidad, a los establecimientos educativos y en general una exhortación a la conciencia colectiva del pueblo Ixhil, instándoles a que sin ningún resentimiento no descuidemos nuestra historia y que no olvidemos el ejemplo de dignidad de los hermanos ixhiles victimas de la intolerancia y represión de un sistema de gobierno anarquista y antisocial.
Con la versión de los testigos y con apoyos documentales es posible esbozar los hechos, que sucedieron más o menos como sigue. El domingo 21 de junio de 1936 los ixiles, campesinos y jornaleros, llegaron en grupos a la municipalidad del pueblo, pues habían sido citados por un inspector de trabajo para instruirlos sobre cómo deberían llenar la libreta de jornaleros. Como se sabe, este último documento era obligatorio para todos los varones indígenas campesinos del país de 14 a 60 años de edad y en él debían estar anotados los jornales que cada uno trabajaba en alguna finca, pues de lo contrario serían calificados como vagos y ser sujetos a las sanciones del caso.
La Ley contra la Vagancia (emitida en mayo de 1934) señalaba que eran vagos los jornaleros que no tuvieran comprometidos sus servicios en las fincas, ni cultivaran, con su trabajo personal, por lo menos tres manzanas de café, caña, o tabaco, en cualquier zona, tres manzanas de maíz en zona fría, o cuatro manzanas de trigo, papas, hortalizas u otros productos, en cualquier zona. Por lo tanto, la gran mayoría de ixiles que se presentaron aquella mañana en la municipalidad de Nebaj no creían estar obligados a portar el libreto, pues poseían algunos terrenos para dedicarse a sus cultivos. Sin embargo, ignoraban que en septiembre de 1934 había sido promulgado un reglamento a la ley contra la vagancia, que estipulaba que los jornaleros estaban obligados a portar una libreta extendida por los patronos con quienes habían trabajado cierto número de días o jornales. Se añadía que cada hombre estaba obligado a trabajar cien jornales en el año si comprobaba poseer cultivos propios por lo menos de diez cuerdas de veinte brazadas de maíz, fríjol, arroz, trigo, y ciento cincuenta días anuales el que no tuviera cultivos propios, con lo cual se ampliaba la franja de jornaleros que se veían obligados a trabajar en las fincas.
De modo que, el inspector de trabajo que se presentó en Nebaj tenía la intención de explicar a los lugareños que debían obtener un libreto o bien conseguir constancias de que cultivaban tierras de más de cuatro manzanas. El domingo 21 se arremolinaron frente a la municipalidad, lo que obligó al comandante local, Arturo Guzmán, a intervenir y no dejar entrar al edificio a nadie. Se cruzaron algunos golpes y acto seguido la multitud la arremetió contra Guzmán y contra algunos de sus soldados. Como sucedía siempre en aquellos años, el tumulto fue calificado de alzamiento de los indios e inmediatamente se dio parte al jefe político de Quiché, el temido general Daniel Corado, al tiempo que comenzaron las capturas de los “cabecillas” de la supuesta rebelión.
Corado llegó al día siguiente con veinticinco soldados y ordenó la captura de más de 150 jornaleros de los que habían estado presentes en el tumulto. Además, le fueron entregados siete de los “cabecillas” (aunque uno logró escapar) y sin más trámites los mandó a fusilar. Los ejecutados fueron Sebastián Cedillo, Juan Brito, Pedro Guzmán, Sebastián Avilés, Diego Cuchil y Vicente Guzmán.
En su informe de su “administración” como jefe político de Quiché, correspondiente al mes de junio, dio cuenta de los sucesos al Presidente de la República, quien le respondió con estas palabras: “Se recibió informe de la marcha administrativa de ese departamento, durante el mes de junio próximo pasado... Castigue Ud. severamente a los indígenas de Nebaj, promotores del desorden de que da cuenta. Léase y Cúmplase, Ubico.”
El castigo continuó. Unos 130 ixiles fueron llevados a la cárcel de Santa Cruz y después de varios meses fueron regresando a Nebaj y sus alrededores, maltrechos, enfermos, sólo para morir en sus viviendas.
In 1936 at the time the new national law cancelling the Indian debt was about to go into effect, a misunderstanding which led to an insurrection of Indians in Nebaj took place, largely because of the tactless handling of the situation by the local Comandante. Several versions of what actually happened were told to me by ladinos who were eyewitnesses or were in the Intendencia at the time. The following outline is assembled from the points on which all are in agreement.
When the ladinos knew that the Indian debt was to be cancelled, they tried every trick possible to collect what was owed them before the deadline date, after which they could not even force them to work off the debt. For many years previously, illiterate Indians would be indebted by offerring them sums of money they could never repay. A habilitador or ladino would say, "Here are 300 pesos; now you owe me 300 pesos, 300 more in interest, which makes 900 altogether; sign here.” The confused indian overcome by the large amount made no distinction between 300 and 900 and would make his mark.
When the deadline was approaching for cancelling the Indian debts, ladinos contrived various tricks to collect what was "owed" or to extend it by getting the Indians to sign contracts. Even after the deadline day several tried to force Indians to pay. They also told them that if they didn’t no more money would be forthcoming for them in the future, and the new law was designed to keep them poor forever.

Placa conmemorativa colocada en el parque de Nebaj
Hence a group of Indians from the aldeas, headed by regidores and principales came to Nebaj to protest to the Comandante, unarmed. On the same day a delegation from Guatemala had been sent up to explain the new law to the Indians and the Comandante had been requested to summon the village in conference. Instead of calling for the leaders and principales, he called the whole town together. They assembled by the thousands in different parts of town and the Comandante instantly became frightened and thought they might be holding seditious meetings. He left the Intendencia on the Plaza and walked down to the end of town to break up a meeting and returned to his office. When he got there the Indian delegation from the aldeas was there as well as the Guatemalan delegation. While the spokesman for the Indians approached, the Comandante suddenly turned on them and called them a bunch of dirty savages or words to that effect. This infuriated them and one picked up a broom and struck the Comandante in the face with it and knocked him down. Other members of the delegation instantly disarmed the garrison of 7 soldiers who had come to the aid of the Comandante. It was on a Sunday market day and soon. the whole Plaza of men and women advanced picking up stones on the way. Those who had captured the guns did not know what to do with them and stood around with them. A few were returned voluntarily a fey days later. No other violence occurred; no shots were fired; and other ladinos walked through the milling crowds of indians without being interfered with in any way. Soldiers were sent up from Quiché and 7 ringleaders were caught and shot.
After this event, which, according to most ladinos could easily have been avoided, many Indians fled to the mountains and stayed there. Many agree that it was the Comandante’s fault and ever since the Indians have been afraid of him and even say that he will kill them if they burn candles and pom at their mountain crosses. On several occasions he did interfere with their worship, calling on the national law against brujería (witchcraft). He never made any distinction between native pagan religious worship and witchcraft, much to the annoyance of the Indians, who among themselves make a strong distinction between the two.
Since this insurrection there has been complete order in the region among Indians. Doña J. said that under Cabrera, the region was extremely dangerous for travellers, which is a complete contrast to the present situation. Practically all individual cases of violence, crime or disorder which occur today are among ladinos. In 1925 an insurrection occurred in Ilom which led to fights and bloodshed between Indians and finqueros and arose because of land disputes.
The story of the Nebaj insurrection illustrates how the unscrupulous qualities of the ladinos by playing on Indian ignorance and credulity can lead to a stupid situation to the complete detriment of the Indian. Just recently this Comandante has been deposed by government order from Guatemala and it is rumored that this action was instigated by a petition of Indians who went to Guatemala to present it to the President.
| FUENTES: | ||
| Texto: | Comunicado conjunto de "Mial K'aol Chajak", Escuela Normal Bilingüe Ixil (ENBI) y Asociación Ixhil "Mesoamérica", Fundación Maya (FUNDAMAYA) - 22 de Junio de 2006. | |
| Edgar Ruano Najarro - Semanario de Prensa Libre - No. 63 - 18 de Septiembre de 2005. | ||
| Lincoln, Jackson Stewart, 1941. An Ethnological Study of the Ixil Indians of the Guatemala Highlands – Chicago: University of Chicago Microfilm Collection. | ||
| Ilustraciones: | P. Huwart | |