Altar en Casa
Familiar
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Había
un aanhel, pero no era un dios, sino solo un guardián para nosotros en
la Tierra. Antes fue un mortal, en el comienzo de un pueblo anterior que
fue destruido antes de que nosotros fuésemos creados. Con el fin de aquel
pueblo acabo el diluvio.
No sin razón murieron allí. Es que siempre estaban espiando a Kub'aal.
Era como si siguiéramos a Kub'aal doquier fuera. Querían escuchar las
palabras que Kub'aal pronunciaba: lo que decía acerca de ellos, a cual
de ellos iba a destruir, a cual iba a apoyar. Acerca de eso hablaba. Cuando
le escuchaban por la ventana, empezaron a ofender a Kub'aal, de modo que
llegó el diluvio para acabar con ellos, para poner fin a sus vidas. Pero
no pudo lograrlo. Kub'aal no logró destruir al pueblo cuando el diluvio
llegó.
Había gente que hacia cajas y había gente que hacía altas casas. Desde
las casas, la gente casi podía alcanzar el cielo.(3) Ahora
bien, un hombre rico, el señor de las casas, casi alcanzó el cielo desde
su casa.
NARRACIONES
POPULARES
Los
mitos, cuentos populares y otros relatos tradicionales revelan mucho
acerca de los valores, objetivos y estilos de vida del pueblo que
los cuenta. Solo tenemos que pensar en la Biblia, el Corán, los
Upanishads y otras grandes obras religiosas para apreciar cuanto
pueden revelarnos de un pueblo estos relatos. Los cuentos también
pueden decirnos algo acerca de cómo ha ido cambiando la cultura.
Además, la calidad y disponibilidad de los relatos en un grupo social
revelan algo acerca de la "riqueza" de los sistemas culturales empleados
en el grupo(1). Sin embargo, hay algo más que pueden
revelarnos, y esto es lo que analizaremos en este capitulo.
Los relatos de Pap Shas mejoraron considerablemente nuestro entendimiento
de su cosmovisión. Además, revelan los nexos subyacentes entre el
mito, por una parte, y el rito y otras cuestiones por la otra. Pero
nuestro análisis tiene un propósito más ambicioso: tratamos de descubrir
la lógica del comportamiento subyacente en los relatos ixiles, así
como en otros 515 temas culturales ixiles. Aunque puede suponerse
que algunos aspectos de esta lógica son específicos de los Ixiles,
otros aspectos son universales o poco menos. Por tanto, esperamos
obtener resultados que nos revelen algo acerca de las narraciones
en general, y más universalmente de los procesos culturales.
Ya tenemos una buena idea sobre cómo empezar. En un estudio anterior,
realizado por Benjamin Colby, se escribió una gramática que explicaba
las secuencias de las tramas en dos muestras de cuentos populares
esquimales (Colby, 1973). Ahora deseamos mostrar como se escribe
semejante gramática y aportar el trasfondo histórico para este tipo
de análisis. Empezaremos analizando uno de los primeros cuentos
que Shas nos narró, "el aanhel".(2)
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Bueno, durante siete días y siete noches el agua cubrió la Tierra para
destruir al hombre, para hacer que el hombre muriera de una vez por todas,
como lo había ordenado Kub'aal.
Y llegó el agua, pero no destruyó al hombre, porque hubo algunos que se
clavaron dentro de cajas. Así, quedaron dentro de las cajas; llevaban
consigo alimentos. Flotaron sobre las aguas, moviéndose como lo hace la
gente cuando nada. Flotaban sobre las aguas, subiendo y bajando en sus
cajas.
Al terminar el diluvio, cuando la tierra estuvo seca, quedaron sobre la
tierra, en sus cajas. Algunos encallaron en tierra, algunos en cañadas,
otros sobre las ramas de los árboles; quedaron trabados en sus cajas.
Cuando se fueron las aguas, el rico descendió y empezó a liberar a la
gente a la que había encerrado en la casa.
Entonces las hijas y los hijos en la casa fueron a buscar a la gente dentro
de las cavernas, entre los árboles, los que necesitaban liberarse de las
cajas. Todos estaban bien, no habían perecido. Estaban vivos en sus cajas.
El agua no los conquistó.
Bueno, volvieron a oír entonces las palabras de Kub'aal: "Mas vale tomar
precauciones, porque se acerca la enfermedad." Y cuando llegó la enfermedad,
ellos hicieron una honda y dispararon y dispararon y dispararon. Así,
la enfermedad huyó; en realidad, ninguna enfermedad podía llegar a ellos.
No es así como vivimos, porque morimos de enfermedad. Pero aquellos nunca
murieron. Eran personas reales, pero también eran como Dios, porque la
enfermedad nunca les dañaba. Y así continuaron en sus costumbres, sin
fin.
Bueno, había entonces un líquido en el borde del cielo, que es lava. Se
dice que este liquido descendió, pero como fuego. Cayó como una tormenta,
pero era fuego. La palabra de Kub'aal llegó a la gente: "Más vale que
el líquido caiga para destruir a la gente." Y el líquido, en el borde
del cielo, se derramó. Llegó para destruirlos; como una tormenta cayó,
con grandes truenos. Después de que ellos escucharon la palabra [se dijeron
unos a otros]: "Imagínate, el líquido caerá aquí, según se dice, pero
como fuego, según se dice. Caerá sobre nosotros. Seguramente moriremos,
seguramente nos quemaremos. Entrará en dos varas de profundidad; dos varas
penetrarán el fuego en la Tierra."
"Dos varas los destruirán", había dicho Kub'aal. Tales fueron las palabras,
dijeron con certidumbre, que Kub'aal dijo a los otros dioses.
"Por tanto, en dos varas de profundidad entraremos" [se dijeron]. "Será
una vara de profundidad, camaradas, lo que el fuego penetrará en la tierra.
No se preocupen, es mejor que nos enterremos en dos varas de profundidad",
dijeron Hicieron entonces cavernas. Excavaron la tierra. Hicieron unos
recipientes y se metieron en ellos y entraron en la tierra. Excavaron
cavernas y se metieron. Entraron en dos varas de profundidad.
Pero el fuego entró en tres varas de profundidad en la Tierra, para quemarlos,
para destruirlos de una vez por todas. Y dicen que el fuego penetró tres
varas en la Tierra, como las llamas de una hoguera; se difundió por doquier.
Por doquier iba, destruía al hombre. Y así destruyó al hombre. Desaparecieron,
murieron. Toda la gente pereció. Así podría pasarnos Si se nos presentara
una prueba como un terremoto. Entonces nuestra casa caería sobre nosotros
y quedaríamos atrapados bajo la casa; seriamos destruidos de una vez por
todas, como les ocurrió a ellos.
Los únicos que no murieron fueron quienes entraron en las fuentes; quedaron
con vida. Algunos, según dicen, fueron a ocultarse en los ríos en que
las corrientes corren con fuerza. Otros se salvaron, según dicen, que
poseían los cerros por ejemplo, como el cerro que mencionó que es Xe'tiixh,
porque seguramente estaban en sus moradas. Y como es de piedra, ¿dónde
podría el fuego entrar? Esos fueron los que se salvaron. No fueron destruidos,
porque el fuego se extinguió en el lindero del agua; el fuego no penetró
en el agua. Por tal razón, salieron con vida. Son, según dicen, los que
quedaron como aanhel. Esa es la razón de que volvieran como aanhel. Esta
es hoy una montaña, pero una vez fue una persona. Tomaron cargo como aanhel,
porque sobrevivieron a la destrucción, y se les perdonaron sus pecados.
La matanza terminó al apagarse el fuego. Y, según dicen, el propio Kub'aal
dijo a Kub'aal el Viento: "Mira, ven a ver, ven a ver si todos nuestros
hijos están destruidos, y si quedan algunos, tráelos. Dondequiera que
sea, en el agua, o en la caverna, o en el cerro, tráelos, reúnelos a todos",
dijo Kub'aal al Viento.
"Muy bien" [dijo el Viento], y se fue.
Y era verdad, había algunos dentro de las cavernas, algunos dentro de
las montañas, algunos en las corrientes del río. A todos los sacó el Viento.
El Viento se los llevó a todos, y llegaron ante Kub'aal. Él les preguntó:
"¿Qué hicisteis? ¿Cómo lograsteis sobrevivir?"
"Vaya, así es como lo hicimos [respondieron]. Nos ocultamos en el río
o en las montañas", doquier estaban; dijeron la verdad.
"Muy bien, entonces, hijos míos, muy bien, no importa. ¡Olvidadlo! Lograsteis
pasar la prueba, no moristeis. Entonces, muy bien. Pero vuestro trabajo
será distinto porque os quedareis en la Tierra. Ya no seréis destruidos,
ya no os haré más. Puesto que habéis ganado, recibiréis otro trabajo.
Pero no repitáis lo que hicisteis antes, cuando vinisteis a oír mis palabras.
Vaya, yo no fui a vosotros, y vosotros estuvisteis espiándome. No escuchéis
más mis palabras; no os acerquéis más. Desde aquí, desde el cielo, os
enviaré mensajes; solo mensajes os llegaran. Otros aparecerán en la Tierra;
otras hijas, otros hijos aparecerán en la Tierra. Aguardad a que lleguen.
Viviréis en la Tierra, y seréis los que les aguarden, me enviareis mensajes.
Pero no os acerquéis más; simplemente, enviad mensajes. Eso es lo que
ocurrirá; así es como se hará. Habrá una hija o un hijo que cometa un
pecado en la Tierra. Debéis decírmelo, debéis enviarme el mensaje. Si
ellos os buscan, Si ellos os dan alimento, Si os dan un poco de atole,
entonces decídmelo. Si ellos no se acuerdan [de honraros], Si no os sirven,
enviadme una queja. Yo soy el que sabe lo que debe hacerse, no vosotros;
vosotros sólo tenéis que estar allí. Pero debéis vivir allí; ahora sois
los guardianes de los hijos. No debéis desaparecer de la Tierra; os quedareis,
ahora sois aanhel." Y diciendo esto, ya les había dado su bendición.
Bueno, una vez fueron gente real, quizá, pero nunca los veremos por nosotros
mismos, porque aparecieron como personas en la antigüedad. Ahora son dioses.
Son dioses por la bendición de Kub'aal. Apenas podemos notar cuando pasan
por el cielo; a veces pasan como una estrella, o como la Luna cuando cruza
el cielo. La razón de que caminen es que son personas. Los que brillan,
los que relampaguean también son aanhel. Los que hacen ruido, los que
truenan, son aanhel, pero antes fueron gente. Desde que Kub'aal los bendijo
para ser nuestros guardianes, ahora son señores sobre nuestros asuntos;
nos observan y ven qué necesidades tenemos. Hemos de recordar a los aanhel:
mil aanhel en el cielo, mil aanhel en la gloria, mil aanhel en la Tierra,
nuestros guardianes, que nos escuchan disimuladamente. Pero nunca los
veremos cara a cara, porque sólo quedan sus palabras, sus nombres son
los que están escritos. Hay el aanhel San Miguel, hay San Rafael, hay
San Gabriel, hay San Vicente. Y son nuestros guardianes; están por todas
partes. Como el Viento, porque el Viento es su mensajero. Eso es lo que
hacen los aanhel. Pero no son Dios. Dios, Nuestra Madre y Dios Kub'aal
que nos crearon en la Tierra, es diferente, porque está sobre nuestras
cabezas, es realmente distinto, muy por encima de nosotros. Ya sea que
esté encima de nosotros o en el limite del cielo, nunca lo sabremos; sólo
oímos la palabra de que así es. Hay algunos que poseen libros en que está
escrito lo que dice Kub'aal. Así fue como aparecieron los aanhel.
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(1)
Los Ixiles parecen haber conservado sus relatos mejor que muchos
otros pueblos mayas. Cuando Ruth Bunzel pregunto a los mayas-quichés
de Chichicastenango acerca de sus mitos, ellos le dijeron que solo
entre los Ixiles de Nebaj quedaban mito que se conocían y contaban
(Bunzel, 1959). Cuando el antropólogo alemán Schultze-Jena fue a
Chichicastenango con el propósito expreso de recabar mitos ranillas,
fue incapaz, nos dice Bunzel, de encontrar uno sólo. Quizás en parte
por esta razón, ha pocas buenas colecciones de cuentos mayas; excepciones
notables son las de Laughlin (1977), Fought (1972), Gossen (1974)
y Shaw (1972). Laughlin también ha publicado los primeros textos
extensos sobre sueños mayas (1976). Tenemos la esperanza de que
se publiquen otros tipos de textos mayas cuando más etnógrafos reconozcan
necesidad de una etnografía de los textos. Véase Fischer (1963),
para una critica los estudios anteriores.
(2) La palabra ixil aanhel, que representa tanto la forma
singular como plural, procede del español ángel. Sin embargo, no
hemos traducido esto como "ángel" porque el verdadero referente
está lejos del de las ideas cristianas. Para los Ixiles, aanhel
representa tanto las deidades de la Tierra como las del cielo. Sólo
el contexto indica la clase particular.
(3) Probable referencia a las pirámides de la zona.
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