C A L E N D A R I O     S A G R A D O     M A Y A




El Caledario Ritual Maya esta conformado por 20 nombres de días y 13 números formando un ciclo de 260 días.

El Calendario Sagrado Maya es sin duda uno de los conocimientos más antiguos de toda Mesoamérica. En Guatemala, los guías espirituales manejan las prácticas vinculadas con el calendario y transmiten sus símbolos e interpretaciones. Se podría considerar el Calendario Sagrado Maya es la fuente que permite la vida del Pueblo Maya.

El Calendario Sagrado Maya cuenta los días, es decir los movimientos repetitivos del sol. Los agrupa en ciclos de 20 días. La combinación del día, su número (entre 1 y 13) da a cada día un significado especial y lo hace propicio para entrar en contacto con determinadas fuerzas o realizar ceremonias específicas.

Los testimonios más antiguos del calendario de 260 días han llegado hasta nosotros en escritura jeroglífica.

Los glifos representan el Calendario Maya aparece tallados en piedras, pintados en cerámica, dibujados en códices.

El Calendario Maya es una de las herramientas que permite a las personas conocer su realidad, modelan sus actitudes y orientar sus actividades en determinados aspectos de la vida. El calendario de 260 días es parte de la Cosmovisión Maya y, como tal, contiene ideas sobre las fuerzas que mantienen el universo material, la vida social y la manera en que ambos se influyen.

Se concibe así, por un lado, momentos propicios para ciertas actividades y, por otro lado, momentos que presentan peligros y que obligan a realizar ceremonias para tratar de paliar los efectos nefastos. Hay guías espirituales, contadores de los días que conocen la dinámica de las fuerzas invisibles y dirigen la conducta individual y colectiva de su comunidad.

En su calidad de seres invisibles y de fuerzas, los días requieren ser invocados por los guías espirituales, que son intermediarios entre la comunidad y los creadores y Formadores que tienen la obligación de velar por el bienestar del cosmos. De acuerdo al tipo de problema que se quiere solucionar, el guía espiritual maya escoge la fecha del día que pueda intervenir. No todos los días corresponden a las mismas inquietudes.


ESPECIALISTAS  RELIGIOSOS  IXILES  Y  SU  CALENDARIO


Existen tres tipos de especialistas religiosos no católicos en Nebaj: 1) el sacerdote Ixil elegido (b'ooq'ol b'aalbatztixh), que determina los días en que deben celebrarse tanto las ceremonias religiosas comunales como las ceremonias de la cofradía; 2) los rezadores (b'aalbatztixh), que piden una buena providencia o ayudan a efectuar curas de clientes enfermos y que actúan en las ceremonias del amanecer, de varias índoles, y 3) los contadores de los días o adivinos (aaq'ii), que emplean la semilla mich para contar los días y hacer diagnósticos. Una subcategoría de adivinos incluye a quienes sólo se valen de cristales en lugar de semillas de mich.

Es probable que en ningún pueblo fuese la astrología tan dominante como entre los antiguos mayas. Dada su antigua importancia, bien podemos preguntarnos por qué la astrología maya no persistió más enérgicamente después de la Conquista española. No hay duda de que una razón fue que gran parte del conocimiento astrológico estaba en manos de un pequeño grupo que lo guardaba celosamente, pero que era fácil de identificar para subyugarlo, suprimirlo o eliminarlo. El conocimiento astrológico era fuente básica del poder sociorreligioso y, junto con los sacrificios humanos, fue el principal blanco de los primeros misioneros españoles, que rápidamente sustituyeron las ceremonias indígenas por los días de los santos y otras ocasiones del ritual católico. Las cofradías y el calendario gregoriano fueron los principales instrumentos para efectuar estos cambios. Sobrevivieron algunos pequeños ritos de la cosecha y el hogar. En la región Ixil, el calendario ritual persistió, y siguió utilizándose en estos ritos en pequeña escala


Ritos Mayas en el cementerio de Nebaj.

La astrología maya, representada en la adivinación calendárica, ha persistido más difundidamente entre los Ixiles que entre ningún otro grupo maya. El año Ixil suele empezar en el mes de febrero. A cada año se da el nombre del día del calendario Ixil con que comienza. Tan sólo cuatro de los veinte días pueden aparecer como primer día de un Año Nuevo. Por ejemplo, en 1967, el Año Nuevo empezó el 5 de marzo, con el día Ee.

Los otros días en que puede empezar el calendario Ixil son Noj,chee y Iq'. Estos cuatro días o días alcaldes a veces son llamados días principales por los mayistas. El día principal que inicia el año en curso es conocido como portador del año. Cada vez que un día principal pone en marcha un nuevo año, es con un número distinto, del uno al trece. En 1974, un nuevo periodo de trece años comenzó con Chee. Para que los cuatro portadores de años pasen por los trece números se necesitan 52 años, intervalo que antes de la Conquista era importante marca en todas las altas culturas de Mesoamérica.

Hay dos ciclos de importancia en el uso del calendarlo Ixil: 13 veces 20 (260 días) y 18 veces 20 (360 días). Esta ultima cuenta añade cinco días al término del periodo de 360 días de un año solar completo. Estos cinco días son un periodo de moderaci6n en la comida y la conducta. Un alimento permisible durante esta época era el aguacate, que en Ixil se llama Oo. Hay aquí una falsa etimología popular (o'q'ii, "cinco días").


Como el sistema Ixil de 365 días no añade un día cada cuatro años, no va al ritmo del calendario gregoriano. El año nuevo Ixil cayó el 4 de marzo de 1971, pero el 3 de marzo durante el año bisiesto de 1972. En 1939, cuando Lincoln reunió su información sobre el año Ixil, el año nuevo comenzó el 12 de marzo. El año nuevo Ixil no coincidirá con el año nuevo gregoriano hasta el año 2216. No sabemos si en alguna época anterior se hizo regularmente la correcci6n del año bisiesto. Como se sabe que el año nuevo Ixil correspondió al año nuevo gregoriano a principios del decenio de 1720, podemos especular sobre las correcciones que se hayan hecho desde entonces. Los nombres de los 18 meses parecen relacionados con actividades de la agricultura y de las estaciones, lo que sugiere que en realidad se han hecho correcciones

Lincoln observó que los cuatro días principales se celebraban con ceremonias especiales en los altares de cada casa y ante las cruces de las montañas. Se dijo que cada día principal se sacrificaban pavos y gallinas, y se celebraban confesiones intrafamilia. No observamos esta actividad a finales de los sesentas, pero acaso sea una posibilidad en ciertas áreas. Para el año nuevo, según Lincoln, las dos ceremonias mas importantes eran el primer día del año y luego, 260 días después, cuando aquel día principal volvía a ocurrir con el mismo número. Lincoln describió una importante ceremonia del 260° día del año 5 Ee en la lejana aldea de Chel. Al año siguiente, presenció otra ceremonia en el santuario de Huil, para celebrar el retorno de 6 Noj, 260 días después de haber comenzado el año. Notó una multitud de cerca de 300 indígenas en esta ceremonia. Acaso se haya reducido la observancia del calendario ritual desde la época de Lincoln, quizá por los esfuerzos de recientes misioneros españoles y del movimiento de Acción Católica en las dos últimas décadas. También es de importancia, sin duda, el gran contacto que muchos Ixiles han tenido con el mundo exterior, guatemalteco-hispánico.

Lincoln escribió que las cruces situadas en los cuatro extremos del poblado estaban directamente asociadas con los cuatro días principales, pero se turnaban, de acuerdo con el portador del año. Sin embargo, Shas y otros informantes negaron esta rotación. Una localidad siempre mantiene las mismas asociaciones sobrenaturales.

La asociación de deidades con una ubicación geográfica es rasgo poderoso de la religión maya. Una de las montañas circundantes, Laa vitz, es llamada el ijlenaal, término calendárico. Hoy, el guatemalteco de mas alto rango, el presidente, también es llamado ijlenaal.

El calendario Ixil y las creencias asociadas a él facilitan la comunicación entre el pueblo y los seres sobrenaturales. Aunque estos seres sobrenaturales castigan con mucha frecuencia, también son considerados benéficos y a veces mandan advertencias por medio de sueños y protegen o recompensan a los hombres. Aunque la existencia de enemigos a veces ocupa los pensamientos de los Ixiles, y se sospecha de brujería, no se hace justicia por su mano como lo hacen, por ejemplo, los mayas tzotziles de México, entre quienes antes habíamos efectuado trabajo de campo (Colby, 1966c). La filosofía Ixil ordena evitar las confrontaciones. Además, la idea de un alma personalizada que sobrevive y está activamente interesada en los asuntos humanos después de la muerte aporta un sentido del ego y de control que consideramos importante para mantener la tranquilidad social. Resulta interesante comparar esta actitud con la de los tzotziles. Los tzotziles huastecos y zinacantecos con quienes trabajamos en México no tienen el calendario maya. También les falta el concepto de un alma personalizada (creen en almas animales), y toda idea del tipo de la comunicación en dos sentidos con los seres sobrenaturales, en que creen los Ixiles. Quizá como consecuencia, a veces disparan a aquellos de quienes sospechan que son brujos, y llegan a matarlos. Mientras efectuábamos trabajo de campo en Chiapas, uno de nosotros ayudó a un maya chamula al que habían disparado en una emboscada mientras se dirigía a tropezones, ebrio, a su casa, en las primeras horas del amanecer. Los mayas tzeltales de Chiapas también tienen una tasa de homicidios muy alta, porque matan a quienes creen que son brujos (Nash, 1970). Las relaciones entre los seres humanos y los sobrenaturales en la visión religiosa Ixil son directas, mientras que las existentes entre enemigos humanos están limitadas por una barrera psicológica contra la confrontación directa (como lo pone en claro la filosofía de Shas). Para los tzotziles, líneas de comunicación con los seres sobrenaturales parecen menos directas (aunque sí hay un nexo directo entre el individuo y un alma animal), y hay menos moderación en la expresión de enemistad entre indígenas. En realidad, la interacción de persona a persona a menudo puede ser muy tensa (Colby, 1967).

El tzotzil parece destinado a continuar en la pobreza, con tierras insuficientes y en un mundo dominado por los ladinos (Colby, 1966c; Collier, 5; Vogt, 1969). Es una situación preñada de miedos y angustias, en que los hombres tienen poco dominio o siquiera sentido del dominio, el llamado síndrome aprendido de impotencia en situaciones en que no se puede ganar. Los más creadores e innovadores abandonan el lugar. Los Ixiles han estado un tanto mejor hasta hace poco tiempo. Especialmente la zona Chajul tenía abundantes tierras y relativamente pocas intervenciones de los ladinos locales. La propia estimación y el sentido de buena vecindad parecían considerablemente más positivos entre los Ixiles que entre los tzotiles de Chiapas. Sólo se puede especular sobre hasta qué grado se reflejan estas actitudes en el sistema de creencias religiosas y hasta qué grado son causadas por este sistema.


Fuente: N. Colby, Benjamín, y Lore M. C. Colby. "El Contador De Los Días." pp 59-63. Pub. Harward University Press. D. F. 1981.
Ilustraciones: Romano Martinis, Michael D. Coe


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